Mar de Palabras cierra jornada con diálogo sobre musicalidad
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Mar de Palabras cierra jornada con diálogo sobre musicalidad

Escuchar artículo Reproducir Pausar Detener SANTO DOMINGO.- El segundo día del Festival Internacional de Literatura “Mar de Palabras” concluyó con una conversación dedicada a la musicalidad y el ritmo en la poesía, en la que participaron los escritores Soledad Álvarez, José Mármol y Andrés Neuman, con la moderación de Leandro Pérez, director de la revista literaria Zenda. El encuentro, celebrado la noche del sábado ante más de 400 asistentes, abrió con una dinámica propuesta por el moderador, quien invitó a los autores a seleccionar un verso propio que reflejara la dimensión sonora de su obra. Soledad Álvarez eligió el verso “Después de tanto amor de tanto arder”, de su poema Inverosímil , y destacó que en su proceso creativo el ritmo antecede a la palabra escrita. “Cuando escribo y estoy en la página en blanco ya tengo la música en la cabeza. Siempre la música precede a la palabra”, expresó. José Mármol recitó “Voy a dibujar un pájaro que es su mismo vuelo”, de Esquicio del vuelo , y reflexionó sobre la poesía como un ejercicio de transformación del lenguaje para dar forma al mundo. Subrayó que el poeta enfrenta el reto de “hacer hablar el silencio” y de dotar de sentido al vacío que antecede al poema. Añadió que, en su experiencia, la escritura solo se activa cuando existe una estructura rítmica definida. Por su parte, el escritor argentino Andrés Neuman leyó el verso “Aprendí con mi abuelo a plantar árboles”, de El jardinero , y resaltó la importancia del oído en la escritura poética. Señaló que la musicalidad no siempre responde a la armonía tradicional, ya que el cambio de ritmo e incluso el ruido pueden funcionar como recursos expresivos. Coincidió además en que el poema requiere silencios y sugerencias, “igual que en una partitura”. Compártelo en tus redes:

SANTO DOMINGO.- El segundo día del Festival Internacional de Literatura “Mar de Palabras” concluyó con una conversación dedicada a la musicalidad y el ritmo en la poesía, en la que participaron los escritores Soledad Álvarez, José Mármol y Andrés Neuman, con la moderación de Leandro Pérez, director de la revista literaria Zenda.

El encuentro, celebrado la noche del sábado ante más de 400 asistentes, abrió con una dinámica propuesta por el moderador, quien invitó a los autores a seleccionar un verso propio que reflejara la dimensión sonora de su obra.

Soledad Álvarez eligió el verso “Después de tanto amor de tanto arder”, de su poema Inverosímil, y destacó que en su proceso creativo el ritmo antecede a la palabra escrita. “Cuando escribo y estoy en la página en blanco ya tengo la música en la cabeza. Siempre la música precede a la palabra”, expresó.

José Mármol recitó “Voy a dibujar un pájaro que es su mismo vuelo”, de Esquicio del vuelo, y reflexionó sobre la poesía como un ejercicio de transformación del lenguaje para dar forma al mundo. Subrayó que el poeta enfrenta el reto de “hacer hablar el silencio” y de dotar de sentido al vacío que antecede al poema. Añadió que, en su experiencia, la escritura solo se activa cuando existe una estructura rítmica definida.

Por su parte, el escritor argentino Andrés Neuman leyó el verso “Aprendí con mi abuelo a plantar árboles”, de El jardinero, y resaltó la importancia del oído en la escritura poética. Señaló que la musicalidad no siempre responde a la armonía tradicional, ya que el cambio de ritmo e incluso el ruido pueden funcionar como recursos expresivos. Coincidió además en que el poema requiere silencios y sugerencias, “igual que en una partitura”.

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