El costo de la complacencia monetaria
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El costo de la complacencia monetaria

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  • Frente al statu quo
  • Trump debe ponderar el daño que supondría para la credibilidad de la Reserva Federal la designación de un titular complaciente

    Estados Unidos, emisor de la principal moneda del mundo, nunca ha enfrentado una hiperinflación. Desde el establecimiento de la Reserva Federal en 1913, se ha mantenido, en términos generales, la independencia entre la política monetaria y la fiscal. El episodio más grave de influencia política en el banco central ocurrió durante la presidencia de Richard Nixon y el mandato en la Fed de Arthur Burns (1970-1978), lo que llevó la inflación interanual a un 11% en 1974. Esa etapa ha quedado registrada como una mancha negra en la historia de la Reserva Federal, que erosionó su credibilidad durante una década.

    El regreso de Trump inauguró un enfrentamiento entre la Casa Blanca y Jerome Powell, presidente de la Fed. En enero de 2025, la tasa de interés de política monetaria se mantenía entre el 4.25% y el 4.5%, debido a que la tasa de inflación estaba en un 3%, muy por encima de la meta del 2%. En ese mes, Trump dejó claro que deseaba una reducción de la tasa de interés que acelerase el ritmo de crecimiento de la economía. Powell, sin embargo, con el fin de evitar una inflación persistente, optó por "esperar y ver" los efectos de la política arancelaria.

    Meses después, Trump intensificó la presión sobre Powell. Pese a que, desde septiembre de 2025, la Fed ha recortado su tasa de interés en tres ocasiones y la ha reducido al rango de 3.50%-3.75% con miras a promover el empleo, el primer mandatario considera insuficiente el ajuste y exige uno más agresivo.

    El conflicto se intensificó la semana pasada. El 11 de enero de 2026, Powell anunció haber recibido una citación del Departamento de Justicia, relacionada con su testimonio sobre los costos de renovación de edificios de la Fed. Denunció que esas acciones judiciales constituyen un intento de presionar al banco central para que cambie el mecanismo de fijación de las tasas de interés. Al mismo tiempo, defendió la independencia de la institución, clave para la estabilidad.

    Por todo ello, Trump debe ponderar el daño que supondría para la credibilidad de la Reserva Federal la designación de un titular complaciente. Sus asesores han de advertirle que una reducción excesiva de las tasas de interés podría romper el anclaje de las expectativas de inflación. Asimismo, es fundamental que el mandatario comprenda que la politización de las decisiones monetarias conduce, de manera inevitable, al deterioro del bienestar social. Ese hecho resulta relevante porque los congresistas responsables de ratificar al próximo presidente de la Fed son conscientes de que la inestabilidad económica puede pasarles factura electoral en noviembre, por lo que es difícil que respalden una nominación que amenace la gestión de la política monetaria.

  • Reserva Federal de EE. UU.
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  • Complacencia monetaria
  • Economista y matemático. Graduado de la Universidad de Chicago y doctorado en Economía de la Universidad de Barcelona. Profesor de Economía Matemática.

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