Secretos mal guardadosque deberían emerger
La falta de auditorías legales a las entidades que reciben fondos del Estado ha permitido que la forma en que los partidos políticos utilizan estos recursos permanezca oculta al escrutinio ciudadano. A pesar de la obligación constitucional de separación y autonomía de los poderes, los senadores y diputados han demostrado en ocasiones que no siguen las pautas del Ejecutivo, aplicando criterios propios en decisiones legislativas. Un ejemplo de esto es el rechazo sistemático a las tres causales que despenalizarían la interrupción del embarazo, a pesar de los pareceres presidenciales a favor. La crítica hacia la Cámara de Cuentas se ha intensificado, especialmente por parte de las organizaciones partidarias que actualmente están en la oposición. Estas acusan al organismo de control de centrarse en gestiones pasadas, descuidando su función de fiscalización sobre la actualidad. La preocupación ciudadana radica en que los partidos políticos han estado exentos de una revisión financiera adecuada, lo que ha permitido que el uso de los aportes del presupuesto permanezca en un aparente secreto de Estado. Desde 2009, han surgido informes sobre irregularidades en el manejo de fondos por parte de los partidos, incluyendo gastos de campaña sin justificación y compras sin cotizaciones. Esto sugiere que una auditoría exhaustiva podría revelar un patrón sistemático de elusión de controles externos, relacionado con más de 28 mil millones de pesos destinados a las actividades partidarias.