Falta el peralte
La falta de mantenimiento en las obras públicas representa un costo significativo para el Estado, que se traduce en millones de pesos anualmente. Este problema genera sospechas sobre posibles intereses corruptos que favorecen el deterioro de las infraestructuras, permitiendo así que se obtenga presupuesto para reparaciones innecesarias. Además, la escasa inspección de las obras en construcción contribuye a que muchas de ellas tengan una vida útil muy corta, evidenciada por inundaciones tras las primeras lluvias. En el pasado, se han construido escuelas en terrenos inadecuados, lo que ha llevado a defectos estructurales graves. La relación entre la inversión pública y la calidad de las obras es deficiente, y se ha señalado que las coimas a inspectores contribuyen a esta situación. La frustración es palpable al ver que una calle recién inaugurada se inunda en el primer aguacero, mientras el dinero público se desperdicia. Es urgente establecer un organismo centralizado e independiente que supervise la construcción y el mantenimiento de las obras públicas. Expertos como el ingeniero Rafael Corominas han destacado cómo la falta de mantenimiento ha afectado gravemente la infraestructura, como en el caso de la autopista Duarte.