Tiempo da razón a Leonel (OPINION)
Lo registren o no los historiadores, el patricio Juan Pablo Duarte, que fue víctima del destierro y murió en el exilio, puede que se desengañara temprano y que los hechos y acciones sufridos en carne propia le hicieran cambiar su opinión sobre la política, definida por él como “la ciencia más pura y la más digna, después de la filosofía”.
¿Romántico el virtuoso dominicano, aún no afectado por el gran escarnio patrocinado por Santana? Desde la óptica que Duarte concebía la política, en ella no cabrían grandes vicios y debilidades humanas ancestrales y recurrentes, como la traición y la ingratitud, con las que se tropiezan grandes líderes, muchas veces de quienes menos pensaban o esperaban, en función de la confianza depositada en ellos y el crecimiento personal alcanzado a su lado.
De falsos apóstoles y de apostasías ruines y gratuitas estuvieron rodeados o fueron víctimas Peña Gómez, Hatuey De Camps y Leonel Fernández, entre muchos otros líderes en el país.
De los tres, vivo está el líder de la Fuerza del Pueblo y de la oposición, para ver —junto a detractores e incrédulos del momento— cómo el tiempo le da la razón sobre el fraude advertido en su perjuicio en el proceso interno del PLD del 2019, que derivó en la crisis que dividió y sacó del poder a la organización fundada por el profesor Bosch.
El fraude contra Fernández, que el poder político de turno quiso repetir luego en comicios nacionales en perjuicio del PRM y del hoy presidente Luis Abinader, lo acaba de admitir y confirmar públicamente el aspirante presidencial Francisco Javier García, quien estaría poniendo sus “barbas en remojo” ante claras evidencias, más que simples sospechas, de que desde la jefatura del partido morado se buscaría empujar e imponer un candidato, el del mito del 38 % en las urnas (¿?).
El dirigente del PLD dijo que en las primarias de referencia “ningún aspirante… ni yo, ni Gonzalo, ni Reinaldo, ni Temístocles, ni Francisco teníamos capacidad para ganarle a quien en ese momento era el presidente del PLD; pero que, además, tenía tres condiciones especiales: fue la persona que llevó por primera vez al poder; fue la persona que cuando el PLD pierde el poder, recupera el poder, y fue la persona que cuando entrega el poder, se lo entrega a un miembro del PLD”.
Y se pregunta: ¿tú crees que a esa persona lo podía derrotar alguien que no fuera el presidente de la República y todos nosotros? Además de aquella ocurrencia estar a la vista, ¿ante la confesión de Francisco Javier se necesita más prueba? Entonces, en vez de pura y digna, la política —por trampas, daños y engaños— es sucia e ingrata.