Patricio Morban: “a menor seguridad, mayor riesgo”
Su madre siempre le decía que no se le ocurriera dedicarse a la seguridad que en República Dominicana eso no era una carrera. Hoy lee este artículo sobre su hijo con una sonrisa en su rostro. Hace más de 20 años, por el 2002, el joven Patricio Morban Pérez entró al cuerpo de bomberos de San Cristóbal sin sospechar que su vida entera la dedicaría a temas de protección. Durante nuestra charla recordó los inicios de su vocación cuando un general de apellido Bautista en el medio del entrenamiento para ser Agente de Seguridad Especializado de aviación en el CESAC les dijo a los aspirantes: “ustedes tienen que estudiar seguridad que será el trabajo del futuro”. Al escucharlo, dice Patricio que se le prendió el foco y se dijo “no está mal vivir de eso”. Desde ese momento comenzó a especializarse en una carrera que llega hasta hoy cuando se ocupa de la coordinación del área de seguridad en el Instituto Politécnico Loyola. Según Morban, hay en la cotidianidad un mal concepto de seguridad asociado solo a aquello de que no pase nada. “En otros países miran la seguridad como un concepto íntegro que abarca todo”, refiere. Para él, la seguridad no es solamente evitar que una persona venga y nos atraque, sino que “también implica el ir por la calle y que la misma no tenga un hoyo, ir a un establecimiento y al sentarse en la silla que esta tenga los mínimos requerimentos para guardar nuestro estado físico. Seguridad es que tú no tengas que presenciar a un hombre maltratando a una mujer frente a tu casa de forma constante o una bocina puesta a todo volumen en un colmado”. Cuando le pregunto si ha llegado a elaborar su propio concepto de seguridad me dice: “la seguridad es la condición donde una vida no corre peligro, ni nada que pueda alterar el orden físico”. A continuación, regala algunos consejos para vivir más seguros: “lo principal es el sentido común que tenemos los seres humanos y que muchas veces lo apagamos por ir en todo- súper conectados- pero olvidados de la realidad que nos asecha. Todo el mundo sabe que si va a salir de noche de su casa y caminar por las calles no debe ir con el teléfono en la mano ni exhibiendo prendas de valor”. “Aprendí que la seguridad no es grosería, ni dedicarnos a esto nos convierte en los más guapos de la empresa o el barrio. La seguridad no es falta de respeto. Si un encargado está seguro de lo que está haciendo no tiene que maltratar a otros. Por experiencia sé que muchas veces las personas ven a los de nuestra profesión como brutos y es porque se han encontrado con personas sin ninguna preparación ocupando esas plazas. Alguien que le llaman y le dan una macana o una escopeta para que cuide un espacio sin ni siquiera corroborar su preparación. En muchas empresas se piensa que cualquiera es seguridad y eso está mal”, comenta el coordinador de seguridad del IPL. Los que trabajamos con Patricio sabemos que para él la seguridad y el servicio al cliente van de la mano. Estos dos conceptos - me refiere- solo se dividen en un punto y es donde el profesional de seguridad como autoridad debe hacer entender a los públicos que el orden establecido por la Institución en su reglamento es innegociable. Morban tiene un mantra de vida y trabajo: “a mayor flexibilidad menor seguridad y a menor seguridad, mayor riesgo. La facilidad en seguridad se convierte en riesgo”, asegura. Cuando le pregunto por su vida cotidiana me dice sin reparos: “Mi esposa en los primeros años me decía: tienes que soltar la obsesión con la seguridad, pero con el tiempo hasta ella se ha vuelto una más de los que vivimos cuidando los detalles. Por ejemplo, si llego a un sitio, tengo que sentarme siempre con la espalda pegada a la pared y en una posición que me permita observar todo el lugar. Comienzo a observar si hay cámaras, si los extintores están bien ubicados o si están vencidos. No puedo negarlo, soy un poco obsesivo con estas cosas. Te digo que una vez fui a un restaurant de Santo Domingo y veo que el extintor está vencido; le pregunté a la dependiente que quien era el supervisor y le comuniqué sus fallos, él se molestó, pero cumplí con mi deber. Patricio tiene su casa llena de cámaras y las mira constantemente desde sus celulares. Aplica su seguridad en todo y en el día a día. Me dice que en ocasiones va por la acera caminando y se encuentra con una dama con la cartera del lado de la calle y la llama para decirle: “hola cómo está, puedo decirle algo, cuando usted camine por la calle la cartera debe usarla del lado contrario a la calle pues cualquiera viene y se la quita”. Morban tiene un instinto de protección natural y desea que en esta entrevista quede bien reflejado un consejo que le da a sus conocidos: “si usted se ve en una situación de violencia por atraco no se oponga, coopere, pues la vida es lo más valioso que tenemos. Para el final de nuestra conversación me refiere que desea que los lectores puedan hacer un plan de emergencia para diversas situaciones y socializarlo en casa. Donde al menos tengan claro cómo van a ser para encontrarse de nuevo si los sorprende un terremoto y caen las comunicaciones. Además, dice que los padres deben educar a sus hijos con medidas básicas de seguridad que les protejan ante sucesos más clásicos de peligro que puedan afrontar. Patricio piensa que la seguridad debería impartirse como carrera en las universidades del país, no solo en las instituciones castrenses. Cree que si el país tiene más profesionales de seguridad, poco a poco, disminuirán las situaciones de peligro.