Ser mantenida no siempre es bueno
Las mujeres suelen romantizar el hecho de ser dependientes de sus maridos, pero ¿qué pasa si te digo que esto no siempre puede salir bien? Los hombres pueden utilizar tu dependencia hacia ellos a su favor, con un simple enojo que puedas causarles, un comentario mal hecho y hasta una acción que realices inconscientemente puede llevarte a tener graves consecuencias ante esa figura que está supuesto a ser “el proveedor” del hogar. A veces, como mujeres, no pensamos en las consecuencias que podría traernos esa “comodidad” que puede llegar a ser momentánea. Al causar inconformidad ante el ser masculino, este puede llegar a traer amenazas al hogar que te pondrán en la obligación de ser sumisa frente a sus peticiones, ocasionando que tú y tus hijos se mantengan en alerta de cada acción o decisión que tomen para no hacer enojar al varón. Y cuando te hablo de amenazas, no me refiero a cosas sencillas que puedas manejar, el hombre como proveedor sabe tus puntos débiles en cuestión de dinero. Puede llegar a decir que se irá de la casa y no enviará dinero, que no pagará las cosas prescindibles del hogar, dejar la casa “caerse a pedazos” o simplemente dejar de comprar comida para ti y tus hijos. Ante esta situación como fémina no tienes otra opción más que desistir ante sus intimidaciones y acciones. Entonces, ¿qué recomiendo? lucha siempre por tener cosas propias, que hagan entender al hombre que puedes prescindir de él en cualquier momento sin necesitarlo más.