El carry trade nos invita a prestar mayor atención
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El carry trade nos invita a prestar mayor atención

A diferencia de quienes adoptan una postura negativa frente al carry trade, bajo el argumento de que promueve la entrada de capitales golondrina, entendemos que este instrumento, cuando es administrado con prudencia, resulta de gran utilidad para contribuir al equilibrio del mercado cambiario.. En el contexto actual, el diferencial de tasas se encuentra en un nivel particularmente estrecho, debido a la convergencia entre las tasas de política monetaria de la Reserva Federal y del Banco Central doméstico. A ello se suma que las proyecciones de crecimiento de la economía dominicana permiten anticipar que la depreciación cambiaria podría superar el 4 % en 2026.. Algunas cifras resultan ilustrativas para orientar la acción. Durante el período 2016–2018, la tasa de interés de la Reserva Federal se ubicó entre 1 % y 2.5 %, mientras que la del Banco Central osciló entre 5 % y 6 %, lo que generó un diferencial favorable para la República Dominicana de entre 3.5 y 4 puntos porcentuales.. En 2019–2020, la tasa de la Fed fluctuó entre 1.5 % y 0.25 %, mientras que la del Banco Central se mantuvo entre 4 % y 6 %, dando lugar a un diferencial positivo para el país de entre 3.5 y 5.75 puntos porcentuales.. En cambio, durante 2022–2023, la tasa de la Fed se situó entre 4 % y 5.5 %, y la del Banco Central entre 6.5 % y 7 %, lo que implicó un diferencial aún positivo, pero considerablemente menor que en los períodos anteriores, de apenas entre 1 y 2.5 puntos porcentuales.. Para el 2024-2025 la tasa de la Reserva Federal estuvo entre 3.5% y 4.5% y la del Banco Central entre 5.75% y 7%, que arrojaron un diferencial moderado, en ambos casos, de 2.5 puntos porcentuales.. Este comportamiento invita a prestar mayor atención al carry trade, entendido como la ganancia neta que obtiene el inversionista al sustituir activos denominados en dólares por activos en pesos, una vez descontados el costo de financiamiento y el efecto de la variación del tipo de cambio. Dicho instrumento debe ser aprovechado en la medida en que contribuya al equilibrio cambiario, sin forzarlo hasta generar distorsiones, pero tampoco retirarlo al punto de privar al mercado de liquidez y de señales de estabilidad.. Lo fundamental es asegurar —sin incurrir en excesos— que el diferencial de tasas que persista, luego de ajustarlo por el movimiento esperado del tipo de cambio, resulte atractivo. Cuando ese diferencial se estrecha, la ganancia por tasa deja de compensar adecuadamente el riesgo cambiario asociado a una posible depreciación del peso, lo que podría traducirse en una reducción de flujos de capitales de corto plazo hacia el país. Y como nuestras autoridades monetarias siempre están atentas a los riesgos cambiarios, esperamos que eso no pase.

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