El Líbano sigue en crisis pese a alto el fuego
Más de 2,500 personas han muerto y 1.2 millones han sido desplazadas en el Líbano debido a la crisis humanitaria que se ha intensificado desde el inicio de las operaciones israelíes contra Hezbolá el 2 de marzo. A pesar del alto el fuego anunciado por la Administración Trump, los bombardeos israelíes continúan, dejando nuevas víctimas mortales y destruyendo viviendas y lugares de culto en el sur del país. El presidente libanés, Joseph Aoun, ha denunciado las violaciones persistentes y la creciente necesidad de asistencia humanitaria. La situación es crítica para los desplazados, quienes se encuentran en la calle o alojados con familiares. La Cruz Roja ha abierto escuelas para acoger a quienes han perdido sus hogares, y su portavoz, Sami Fakhouri, ha señalado la urgente necesidad de ropa, comida y atención sanitaria. Además, un informe de la ONU y el Ministerio de Agricultura libanés indica que más de un millón de personas enfrentan inseguridad alimentaria, exacerbada por el conflicto y la presión económica. El Líbano, ya afectado por una crisis económica, ha solicitado un préstamo de emergencia de entre 800 y 1,000 millones de dólares para atender las necesidades más urgentes. Sin embargo, la ayuda internacional sigue siendo insuficiente en comparación con conflictos anteriores. En este contexto, el Gobierno libanés ha establecido condiciones para futuras negociaciones con Israel, mientras que la división política interna complica la búsqueda de una solución duradera.