Víctor Gómez-Valenzuela: “La vida es tan corta, y es tanto lo que hay por conocer y hay tanto placer en conocer, que perdemos mucho tiempo sin hacer de eso algo útil”
Cuando hay desilusión porque la vida (académica, personal o profesional) no resultó ser (todavía) lo que esperabas, las palabras del profesor y científico dominicano Víctor Gómez-Valenzuela llegan como una especie de bálsamo que devuelve el interés por aprender y conocer el mundo que nos rodea. Antropólogo, doctor en Ciencias Económicas y Premio Nacional de Ciencia y Tecnología “Eugenio de Jesús Marcano” por sus aportes a la investigación científica y la educación superior dominicanas, Gómez-Valenzuela ha dedicado más de dos décadas a la investigación y a la docencia universitaria. Esto respondió en el Encuentro Verde de Listín Diario a la pregunta de qué se siente saber tanto y tener el talento para explicar y compartir ese conocimiento de una forma tan exitosa como él lo hace. VGV. No creo que sepa tanto nunca y no lo digo con falsa modestia. Creo que se trata de aprender, y eso es parte de una actitud y de un gusto adquirido. La curiosidad para mí es el principal motor. El principal motivador. Cuando se pierde la curiosidad se pierden las ganas de aprender. Ahí está la clave: no perder la curiosidad, esa dimensión de la curiosidad, la que nos conecta con ese niño interior, que a veces ahogamos. Estoy seguro que si hago una encuesta acá en la sala de redacción y pregunto cuántos querían ser astronautas de niños, cuántos querían ser científicos, la mayoría va a levantar la mano. Pero luego, en la adolescencia y en la medida en que vamos creciendo, vamos perdiendo la curiosidad, el deseo de aprender y conocer. Creo que eso es lo que más explica, en mi caso personal, mis ganas de aprender constantemente, porque creo que la vida es tan corta, y es tanto lo que hay por conocer y hay tanto placer en conocer, que perdemos mucho tiempo sin hacer de eso algo útil. La lectura es un camino para ello, la exposición a diversos ambientes, a diversas culturas, la experiencia como tal. Eso es parte de aprender. Al final, como siempre he dicho, eso es solamente un aparte porque creo que si algo nos legó la Ilustración del siglo XVIII fue que las personas tienen que ser sujetas de su propio proceso de desarrollo y que para ello el conocimiento es clave. No en vano decía Descartes, en el Discurso del Método: pienso, luego existo. Es decir, la idea de que pensar nos hace humanos, nos define como seres humanos, está en la base de todo. Poder crecer, y aprender y conocer el mundo, esa res extensa, como dice Descartes, o esa res cogitans, esa dimensión interior de la mente, que se expande con lo que aprendemos, es la clave de la Ilustración y eso nos legó los derechos humanos, eso nos legó la democracia liberal. Creo que lo que está en juego hoy en día, en el presente, es que estamos perdiendo la curiosidad, las ganas de aprender y de construirnos como seres que piensan. En la medida en que perdemos esa capacidad de construirnos y entendernos como seres que pueden pensar, perdemos algo fundamental, que es el pensamiento crítico. LISTÍN. ¿Por qué cree que está pasando? ¿Qué nos distrae? VGV. En buena medida, las redes sociales no han secuestrado mucho el tiempo útil. Pasamos una cantidad de tiempo inmersos en un sistema que se conoce como el capitalismo de los datos. Los algoritmos de redes sociales están construidos para maximizar el tiempo en que miras. Entonces, ¿qué haces? Te pone todo lo que te gusta ver y eso crea un universo unidimensional. LISTÍN. Pero también se aprende. Si el algoritmo te da lo que buscas es una forma de aprender. VGV. Sí, es una forma de aprender, pero cuando solo miras el mundo de forma unidimensional, y aquí estoy pensando en Marcuse (Herbert), y solo te retroalimentas de lo que tú crees y de lo que tú crees que es correcto, tu visión del mundo se vuelve flat, se vuelve plana. Por eso tienes hoy día auge de movimientos como el terraplanismo, en el siglo XXI. Los griegos, dos siglos antes de Cristo, ya sabían que la tierra era una esfera y habían calculado la circunferencia de la tierra con una precisión matemática alarmante. Basta con mirar el cielo con un simple telescopio y tú ves los objetos que están en torno a nosotros: la Luna, los planetas… y creemos que el mundo es plano. Y hay auge de estas ideas, que a su vez se alimentan con teorías de la conspiración. Tienes un look de unidimensionalidad que lo que hace es que cuando te dan solo lo que tú crees, y tú solamente buscas lo que tú crees, el algoritmo está creado para eso: para darte lo que maximiza tu atención. Y eso nos vuelve seres unidimensionales, que vemos el mundo de forma plana, no estamos mirando las interconexiones, lo que nos conecta con el otro, con los otros, y la alteridad se vuelve un desafío: tú no quieres lo otro. Lo que es diferente a ti ya no lo quieres, es una amenaza. Por eso todo este movimiento que vemos de tendencias ultra por todos lados: contra los inmigrantes, contra la gente, contra las minorías, contra las personas LGBT, por favor... Hemos aprendido que la alteridad es un problema, el problema es el otro, y perdemos la visión de que compartimos lo esencial, que es ser humano, que pensamos, que conocemos, que aprendemos…. YVONNE ARIAS (coordinadora del Encuentro Verde): ¿No será que la gente piensa que mientras más analiza complejidades va en contra del instinto de conservación? VGV. No creo en eso. Sí creo, y va a sonar un contrasentido, en que no pensar es bastante cómodo. La idea del hombre masa, de Ortega y Gasset… cuando miras un partido de fútbol en Europa y ves a los hinchas, esa masa, esa fuerza colectiva amorfa, que no tiene una cabeza pero que se comporta de forma colectiva, y tú eres parte de esa masa que es capaz de cualquier cosa, esa conducta de masa, ese hombre colectivo que está ahí, esa mujer colectiva que está ahí, de alguna manera nos da un sentido de pertenencia a algo más grande que supera la propia individualidad. Pensar te hace reflexionar en lo individuo, en la escala de lo pequeño, y eso genera incomodidad. Entonces, pensar es incómodo, y pensar críticamente es todavía más incómodo. LISTÍN. “Críticamente” está vinculado a que no estamos de acuerdo con algo. ¿Tenemos que no estar de acuerdo con algo para descubrir, aprender y darle sentido a la vida? VGV. De eso se trata precisamente. Es justo aprender a pensar de forma crítica. Poder reflexionar a partir de las ideas que no son necesariamente afines y construir a partir de esas diferencias nuevas ideas. Esa es la búsqueda del conocimiento. LISTÍN. ¿Qué conocimientos básicos debería tener cualquier persona para entender el mundo? Es decir, las personas que prefieren no pensar mucho porque el conocimiento y la investigación se los dejamos a los científicos, a los filósofos, a otros... VGV. Hay que recuperar la curiosidad. Porque la curiosidad te va a hacer buscar y te obligará a aprender. Ya luego viene lo otro. Por ejemplo, los sistemas educativos deberían fomentar en las etapas tempranas esas ideas del pensamiento crítico, de la búsqueda, de la exploración. Hay que aprender a pensar de forma racional. Hay que leer. Hay que aprender Lógica, Matemática, Gramática. Porque, en buena medida, parte del problema que tenemos es que si esas bases elementales que se construyen en las edades tempranas no están bien fundadas, nuestra capacidad de búsqueda y de exploración será más limitada con el tiempo. Lo genial de esto, la buena noticia, es que sabemos hoy en día que la plasticidad neuronal nos acompaña a lo largo de la vida. Por tanto, no somos esclavos ni estamos atados al pasado. Podemos crear nuevas conexiones, podemos aprender constantemente. Ahora, eso de que aprender es un gusto aprendido, eso tiene que cultivarse. Y hay que estimular a que los chicos, a que las personas aprendan. Puedes aprender de diversas maneras, por los sentidos, por el gusto, por la comida. Y eso te lleva a querer saber de dónde viene ese ingrediente, qué cultura come de tal forma. O sea, tienes que estimular los sentidos. Y los sentidos forman parte de esa experiencia humana. Nuestros sentidos del gusto, del olfato son extensiones de un cerebro que quiere aprender y conocer la realidad, e internaliza esa información y la transforma: vemos, oímos, podemos oler, podemos gustar. Básicamente somos un cerebro que quiere aprender. LISTÍN. ¿Cómo fomenta entre los estudiantes el gusto por saber, por conocer? VGV. Mira, volvemos a la curiosidad. Hay que preguntarles a los chicos, siempre. Hay una diferencia muy importante entre enseñar y aprender. Muchas veces confundimos esas cosas. Y nos paramos en un aula universitaria creyendo que estamos enseñando cuando en realidad lo que debemos fomentar es el aprendizaje. El aprendizaje es otro tipo de experiencia: cómo yo utilizo los recursos del entorno para motivar al alumno en su propia curiosidad. Me pasa mucho con mis alumnos de postgrado, principalmente. Un problema, ¿cómo lo resuelvo? ¿Qué tipo de prueba estadística sirve para probar qué cosa? Pero tienes que plantearles el problema y la pregunta, para que él, ella pueda aprender. Por lo tanto, el aprendizaje es una experiencia muy individual, muy inmersiva, en la que no solamente estoy hablando como profesor sino estimulando a que el alumno, la alumna sea un sujeto de su propia dinámica de aprendizaje. Ese es un tema que me genera mucha ansiedad porque soy de los profesores que organizo viajes de campo, todavía. Con los riesgos que supone, yo voy al campo con mis estudiantes y hacemos trabajo de campo. Porque el aula, que está muy bien, es un espacio pedagógico excelente, pero esa experiencia de estar en la realidad, y de conocer el contexto, y analizarlo con las herramientas conceptuales y metodológicas que aprendes, en Estadísticas, en Matemáticas, en Ecología, en Economía, eso te da una perspectiva totalmente diferente. El aprendizaje pasa a ser, por tanto, una experiencia profundamente vivencial y existencial que lo vinculas a tu propio entorno y a tu realidad. Para mí ahí está la clave: promover la curiosidad y el aprendizaje. Tu papel es facilitar ese proceso donde el joven, la joven le mira la cara al otro, trabajan conectivamente. Hoy en día es más complicado por la virtualidad. Me pasa con los alumnos de doctorado que están en tesis. Una pregunta te va a determinar el método; el método, la técnica de investigación; con el enfoque, la estadística. Porque preguntarse es lo que mantiene viva la curiosidad. Cuando me pregunto sobre algo, y no renuncio a preguntarme sobre algo, por qué, para qué, cómo, dónde, cuándo, por qué..., esas preguntas básicas es lo que nos obliga a buscar, a ser curiosos, y eso es lo que tenemos que promover. Hay que trabajar mucho el preguntarnos cosas. El pensar reflexivamente es eso: es preguntarnos y responder, y entonces acudir al conocimiento, a las fuentes, a los libros, a la literatura científica para ver si lo que me estoy preguntando tiene o una respuesta previa o una respuesta parcial. Lo genial de la ciencia, en sentido general, es que la ciencia crece por lo que preguntamos, no por lo que sabemos. ¿Qué es una hipótesis? Es una respuesta preliminar a una pregunta. La respuesta a esa pregunta la puedo clasificar como una hipótesis nula, supone igualdad, no hay diferencia. Al final, toda hipótesis es eso, una respuesta… Primero la pregunta, luego los objetivos. Lo primero es una buena pregunta. Esta te conduce a los objetivos y de ella deriva todo. Ese es el método científico, yo me pregunto, genero una conjetura preliminar, esa conjetura preliminar es una hipótesis, esa hipótesis la puedo verificar, la puedo no verificar o simplemente no tengo una respuesta en ese momento, porque no tengo los recursos o los medios. A ver, si la educación no promueve la curiosidad, si no es capaz de incentivar la curiosidad, lo que va a pasar es que lo que tenemos en las aulas son actores sujetos muy pasivos que están ahí recibiendo información pero que no están procesando nada. Ese es el gran reto, cómo promueves la curiosidad, y eso comienza por preguntarte cosas y preguntarte cosas te va a conducir a respuestas que van a ser preliminares, parciales, y tu papel luego ya en el ámbito universitario, académico, es conducir al chico a que la respuesta que dé a esa pregunta sea una respuesta con fundamento metodológico, y que permita responderla en términos formales. Ah, mira, ¿la hipótesis que formulo es nula o es alternativa? ¿Qué error puedo cometer? ¿Un tipo 1 o un tipo 2? Ahí está el desafío, cómo logramos esa capacidad de entender que la ciencia es una forma de enseñaros a pensar y mantenernos alertas, curiosos. El reto es promover esa capacidad en los chicos y las chicas de preguntarse, de entender lo que pasa con ellos y en su entorno. Esa es la clave. Si no somos capaces de promover la curiosidad el proceso de enseñanza aprendizaje tiende a ser bastante desestructurado, y más en una época donde los chicos necesitan atención, tiempo. Y promover esos recursos a mí me encanta. Soy fanático de las bibliotecas. LISTÍN. ¿Las físicas? VGV. Las bibliotecas físicas. Ando siempre con un libro que estoy leyendo. La biblioteca es el lugar santísimo de una universidad. Es el alma, es el centro. Hoy en día las bibliotecas no son meramente una colección de libros. Hoy se les llama recursos de aprendizaje. Una biblioteca es un espacio con recursos para aprender donde el alumno, la alumna tiene la capacidad de conectarse. Alguien me dice “pero yo puedo buscar eso en Google y entrar a internet desde mi casa”. Hice un experimento con mis alumnos de Pedagogía, que eran maestros. Me los llevé y les impartimos un taller sobre búsqueda bibliográfica avanzada. Ah, entonces hay que aprender a usar operadores booleanos. Si yo estoy en internet y uso Google Schoolar y no sé usar un operador booleano adecuadamente; o navego en Scopus, o en el Web of Science y no sé usar un booleano para una búsqueda en internet… Hacer búsqueda boolenaa no tiene nada que ver con escribir en Google una palabra. Enseñar a los chicos a hacer una búsqueda booleana en internet los cambia…. Eso es parte de aprender. Si usted va a hacer una búsqueda para hacer ciencia, tiene que usar operadores booleanos. Ese es el tema. De las primeras cosas que hacemos con mis alumnos de doctorado es crear un paper de revisión de literatura, porque ahí se familiarizan con la literatura científica. Y tienen que hacer una revisión sistemática de literatura que tienen que hacer con un método, con una estructura lógico-formal de análisis de datos y de literatura científica. Ya te das cuenta que ir a una biblioteca, de ser una simple actividad lúdica o nostálgica, es una actividad práctica de aprendizaje. Los chicos tienen que aprender esas cosas. Si me preguntas qué retos tenemos nosotros como sistema de educación por los próximos años, hay una expresión que usé una vez que no gustó mucho, pero que tiene mucha realidad, y es que nosotros en la sociedad dominicana, a pesar de estar tan hiperconectados y de ser todos usuarios del internet, vivimos un apagón cognitivo porque si tú analizas nuestros sistemas educativos en el nivel preuniversitario, en el nivel universitario, no están conectados a las redes globales de conocimiento. Pregúntate, de las 50 y tantas universidades dominicanas, cuáles acceden a la colección de Science Direct o cuántas accedes a Scopus o al Ludus Scientiae de forma estructurada. Es un reto enorme. O pregunta si en Dominicana tenemos una red avanzada de educación superior. No existe. Entonces, hay mucha Internet pero hay poca conexión y conectividad que soporte la actividad de creación y difusión de conocimiento. En todos los niveles de educación. Y nos gastamos el 4 % del PIB, pero nuestro sistema no está conectado a Red Clara. ¿Cómo es posible que en el siglo XXI el sistema dominicano no esté conectado a Red Clara? ¿O que no seamos parte de EduRoam en las universidades dominicanas? ¿Sabes la fuerza que tiene, para darle coacción al sistema educativo, que un chico de una universidad de cualquier lugar del país pueda conectarse a las mismas redes de información y conocimiento en cualquier lugar? Esos problemas de infoestructura afectan drásticamente nuestro sistema de educación en todos los niveles. Algunas universidades han hecho siempre un gran esfuerzo: Intec, la PUCMM, Unibe, la Pedro Henríquez, Unapec, por contar con una infraestructura de bibliotecas mínimamente decentes con estándares básicos a nivel internacional, pero no es la mayoría del sistema y aún en esas universidades el acceso y la conectividad es profundamente limitada a las bases globales de conocimiento. Entonces, cuando pensamos en la educación, en promover la investigación como tú decías, no es solamente la curiosidad, es que necesitas recursos y capacidades para hacerlo bien. ¿Cómo un profesor de bachillerato, de secundaria, va a estar actualizado con las tendencias del conocimiento científico en Pedagogía o en Matemática si ni siquiera se puede conectar al ScienceDirect, a una base de conocimiento que le permita descargar literatura científica? Otro reto es superar el modelo de educación superior. Tenemos un modelo profundamente docentista, poco orientado a la investigación. Y eso no es malo. No está mal ser una universidad docentista, pero tiene que haber un pool de universidades que hagan otra cosa que no sea la docencia; que hagan ciencia de vanguardia y que conecten al país… La curaduría de datos es un problema muy serio en nuestros países. Es muy complicada y es reto no solo de acá, sino regional. ¿Cuántos repositorios institucionales existen en la administración pública o en las universidades? Repositorios institucionales estandarizados, estándares fair and trust, de acceso abierto… El pasado año tuve el honor de presentar en Ciudad de Panamá el Marco Regional de Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación Abiertas para Centroamérica, del que fuimos el consultor principal y arquitecto del marco. Uno de los ejes de ese marco tiene que ver con datos abiertos en la región, cómo construir una cultura de datos abiertos sobre estándares fair and trust.