China y el equilibrio de los mercados emergentes en Asia
El ahorro en China refleja una creciente incertidumbre económica, en un contexto donde el país ha experimentado un notable crecimiento en las últimas décadas, compitiendo con Estados Unidos. Sin embargo, la dependencia de un modelo basado en exportaciones ha generado desequilibrios significativos en la economía global. Estos desequilibrios han contribuido a la crisis actual, exacerbando problemas en los sistemas regulatorios de naciones desarrolladas. A medida que China busca reequilibrar su economía, surge la necesidad de fomentar la demanda interna, que actualmente representa solo entre el 38% y el 40% de su PIB, en contraste con una media global superior al 60%. El consumo interno se ha desacelerado, ya que los hogares optan por el ahorro debido a la crisis inmobiliaria y la incertidumbre laboral. En 2025, a pesar de un crecimiento del 5%, el superávit comercial de China alcanzó los 1,19 billones de dólares, evidenciando un desequilibrio estructural donde la riqueza acumulada no se traduce en un consumo robusto. Este fenómeno se observa también en otras economías emergentes como India y Corea, donde el ahorro corporativo ha aumentado, mientras que el ahorro de los hogares ha mostrado tendencias diferentes. La situación plantea interrogantes sobre cómo las economías emergentes, como China, pueden mejorar el bienestar de sus ciudadanos al reorientar sus modelos económicos hacia un mayor consumo interno.